Entrevista a Keiz Noyers
Keiz Noyers es una apasionada de la fantasía y de las historias. Reside en Galicia con su pareja, donde pasa su tiempo leyendo, escribiendo y entrenando redes neuronales profundas. Cuando se separa de su escritorio, le gusta dibujar y jugar con Lucifer, su gato.
Ha escrito Alma de Cazadora (Crossbooks) y Noche Púrpura (Gribaudo), una novela de fantasía urbana con una construcción de mundo fascinante.

Idae: Tenemos Noche púrpura, tu segunda novela, en librerías. Se trata de un urban fantasy autoconclusivo con un montón de razas, un sistema de magia basado en runas y una enfermedad llamada Descolor, que deja a humanos en una especie de coma. La protagonista, Persi, es mitad hada, mitad humana e influencer, y además de saber un montón sobre maquillaje, también acabará involucrada en la búsqueda de una cura para el Descolor. ¿Qué te ha hecho querer contar esta historia?
Keiz: Pues es bastante gracioso porque realmente empecé a escribirla con la idea de que fuese una comedia romántica. Y ahora mismo de comedia tiene poco, la verdad. La gente no me suele creer cuando lo digo, pero es verdad: mi idea era que fuese un romance con bastante comedia. Sí que siento que sigue habiendo un romance y sigue habiendo momentos divertidos, pero también hay momentos que no son nada divertidos. Entonces creo que esa parte no me salió tan bien, pero porque fue un proceso bastante iterativo en realidad: casi todas las cosas que son muy importantes ahora mismo en la novela no existían en la primera versión. Por ejemplo, el tema de las runas, el prisma, la lluvia ascendente... son cosas que me inventé hacia el final del primer borrador. Entonces ha cambiado bastante. Digamos que la premisa original era: una especie de retelling de Hades y Perséfone, versión comedia romántica, en una ciudad con ambientación urbana. Y hay cosas de eso, pero también hay muchas otras cosas ahora mismo.
Idae: Los títulos de los capítulos son pero que muy divertidos.
Keiz: Ahí es cuando tienes que creerme que era una comedia.
Idae: Acabas de comentar que la primera idea era un poco un retelling de Hades y Perséfone. ¿Cuánto se ha quedado de esta idea del retelling en la versión actual? Además de los nombres, claro.
Keiz: Se han quedado cositas, pero diría que a nivel de trama no se ha quedado mucho. Sí que se han quedado los nombres, pero también hay un motivo dentro de la historia para que estos personajes tengan esos nombres más allá del mito. Y sí que se han quedado detalles como, por ejemplo, la existencia de algo parecido a los Campos Asfódelos, que también es típico del Inframundo. Hay personajes que tienen detalles... Hades tiene elementos que beben del mito, pero diría que sobre todo eso: detalles concretos que casi son referencias escondidas, un poco easter eggs, más que que la trama al final haya acabado siendo un retelling.
Segmento de la entrevista a Keiz Noyers
Idae: ¿Cómo evolucionó desde esta versión de comedia hasta la fantasía urbana con este mundo tan interesante y complejo que tenemos ahora?
Keiz: Esto es con spoilers o sin spoilers... Sin spoilers, ¿verdad?
Idae: Podemos poner «atención spoilers» en el texto.
Keiz: Voy a intentar no hacer spoilers de todas formas. Digamos que de esta versión que era un poco retelling, parte de todos estos personajes, pero en un ambiente urbano, hay criaturas mágicas... eso sí que estaba desde el principio. Lo de que haya vampiros, nigromantes, fénix, etcétera, porque al final sí que desde el principio era una historia de fantasía urbana y son elementos que ya te esperas en cualquier historia de fantasía urbana. Pero sí que es verdad que muchos otros elementos los fui añadiendo después. Creo que el cambio más grande fue cuando decidí explorar más el mundo, conectar la existencia de estas criaturas con el concepto de las runas, con el concepto de la lluvia, cómo hacer que todo estuviera relacionado entre sí: el sistema mágico, el mundo y la trama. Eso sí que no estaba y creo que fue lo que más cambió la historia. Y luego también siento que a nivel de tono lo que más cambió la historia fue la decisión de que cierto personaje no estuviera vivo. Porque eso hizo que perdiese bastantes puntos en comedia, digamos.
Idae: Tienes otra historia publicada que es Alma de cazadora, que también es una historia de fantasía urbana. ¿Qué elementos crees que son los que hacen que nos atraigan tanto este tipo de historias, o cuáles te atraen a ti en concreto?
Keiz: Yo creo que es sobre todo lo que esté más cercano a nuestro mundo. Que la línea que nos separa de esta fantasía sea como un poco más tenue. De hecho, las fantasías urbanas más clásicas o más conocidas suelen ser más bien bajas fantasías urbanas, porque son literalmente en nuestro mundo, pues como Cazadores de sombras o así. Y ahí la línea es tan tenue que prácticamente no existe; casi que te hacen creer como «esto podría estar pasando realmente en nuestro mundo ahora mismo, pero tú no lo sabrías». En este caso es como un poco más... hay una separación un poco más grande, porque sí que no sucede en la Tierra: sucede en otro mundo distinto al nuestro. En Alma de cazadora sí que era un poco nuestro mundo; o sea, en Alma de cazadora es como una fantasía urbana y al mismo tiempo no, porque hay estos dos mundos que están conectados: uno es más un mundo de fantasía tradicional, pero el otro sí que es como nuestro mundo tal cual, pero existen cosas sobrenaturales. Entonces diría que las similitudes son un poco estas: ambas tienen este ambiente que podría estar situado en un presente parecido al nuestro a nivel de los avances tecnológicos que conocen los protagonistas: puede existir internet, etcétera. Y las diferencias diría que son esas: que Alma de cazadora sí que es como una baja fantasía urbana porque sucede literalmente en nuestro mundo, y Noche púrpura no; Noche púrpura sucede en un universo completamente distinto.
Idae: ¿Crees que vas a tener más ganas de seguir escribiendo fantasía urbana?
Keiz: Yo creo que sí. Ya como de adelante no lo sé; yo creo que nunca me voy a cansar de escribir fantasía urbana porque me parece muy chula y muy divertida de escribir. Pero sí que es verdad que la historia que estoy revisando ahora mismo no es demasiado urbana: es como más una fantasía épica un poco más clásica. Pero sí que me gustaría y, bueno, de hecho sí que sigo escribiendo cosas relacionadas con el mundo de Alma de cazadora y sí que me gustaría en el futuro volver a escribir algo en el mundo de Oniria, de Noche púrpura.
Idae: Sería muy guay. ¿Tienes alguna idea en mente o todavía tiene que llegar la idea?
Keiz: ¿Para el universo de Noche Púrpura en concreto? Tengo ideas, la verdad. O sea, sí que hay como temas que me gustaría escribir. Por ejemplo, como el personaje de Lauren me parece como superinteresante ahora mismo, pero bueno... No sé, creo que el punto donde acaba ese personaje es como muy interesante para la historia, pero no quiero decir nada más para no hacer spoilers.
Idae: Me parece razonable. ¿Qué tema te apetecía explorar con Noche Púrpura? Porque tiene temas muy potentes.
Keiz: Un punto que diría que es uno de los temas principales que me apetecía explorar era el tema de las relaciones tóxicas. Me apetecía no solo explorar cómo son las relaciones tóxicas, lo difícil que es salir de ellas, cómo puede conseguirse o no conseguirse, etcétera, sino también el qué lleva a una persona a estar en esa clase de relación y normalizarla. ¿Cómo tiene que ser la vida de esta persona?, ¿qué inseguridades o qué traumas pueden favorecer que acabes en este tipo de relación y no quieras marcharte? En este caso creo que la protagonista tenía una serie de elementos porque realmente empieza la historia, aparte de con bastantes traumas o cosas que le han pasado en el pasado que todavía no ha superado del todo, empieza la historia realmente sin un círculo de apoyo cercano. Su relación con su madre no es la mejor, su padre sufre de Descolor, entonces está virtualmente en coma... Y creo que todo esto la vuelve un poco más propensa no solo a estar en esa relación, sino a no ser capaz de salir y tampoco ser capaz de verla. Porque desde dentro, digamos que es más difícil de ver y no tiene a nadie desde fuera que se lo señale.
Idae: En el Celsius varias autoras comentaban cómo, aunque sigue habiendo muchas novelas con el elegido o el héroe o este tipo de personajes, también se escriben más historias donde el protagonista no es un héroe que tiene que salvar el mundo solo, sino que tiene un grupo de apoyo. Porque lidiar con ciertos temas grandes, como en este caso podría ser investigar el Descolor o salir de una relación tóxica donde tú estás dentro, es más difícil hacerlo si estás solo. En este libro justo esto es lo que le falta a Persi cuando inicia la historia.
Keiz: Yo creo que es algo que nos gusta mucho leer, pero porque es verdad. Al final todos necesitamos personas cerca de confianza en las que apoyarnos. Y en este caso es un poco lo que le falta, porque al final realmente ella supera lo que tiene que superar y afronta los problemas y es ella quien busca las soluciones. Pero sí que es gracias, no tanto a que otras personas la saquen de aquí o le resuelvan los problemas, sino a tener este apoyo en que ella se siente: uno, capaz de verlo, y dos, que le ayuda a recordar que tiene derecho a estas cosas. Digamos que le dan un poco las fuerzas y le recuerdan un poco quién era ella antes de estar en toda esta situación.
Idae: Esta es tu segunda novela, ¿qué te llevaste de aprendizaje de la primera para la segunda y qué te llevas de aprendizaje de esta?
Keiz: En el primero, una cosa que aprendí a nivel de escritura fue la importancia de revisar. La primera vez que escribí Alma de cazadora casi todas las piezas importantes estaban ahí, no fue un proceso tan iterativo como Noche púrpura en el sentido de que luego aparecieron muchísimas cosas del sistema mágico o del mundo que no había pensado al empezar. Pero sí que es verdad que la reescritura total que hice del manuscrito ayudó mucho a darle una estructura a todo lo que pasaba y a que se sintiese mucho más cuidada. Esta segunda novela la empecé con ese aprendizaje en mente; ya sabía que iba a tener que volver a escribirla prácticamente o revisarla mucho una vez que la hubiese terminado. Lo que aprendí en esta fue precisamente que puedes cambiar mucho lo que estás escribiendo, incluso cuando está muy avanzada. En el momento en el que yo me paro casi al final del primer borrador que estaba escribiendo y meto todos estos elementos, es porque no me estaba convenciendo la historia que estaba escribiendo. Era como: tiene cosas que me gustan, pero siento que le falta algo, no siento que sea una historia que me divierta escribir. Y eso me hace pararla y ponerme a revisar qué le falta. Después de haber hecho toda esta revisión del mundo, después de conectar todas estas partes, el volver no solo a escribir los últimos capítulos, sino volver a empezar desde el principio para meter todo esto, siento que a partir de ahí la novela fluyó mucho mejor. Ya estaba en un punto en el que me estaba pareciendo muy divertido lo que estaba escribiendo y me estaba gustando mucho. Y esto es lo que aprendí, que esto es totalmente necesario, o por lo menos totalmente necesario para mí para escribir una historia.
Idae: Alma de cazadora forma parte de una saga, y Noche púrpura es autoconclusivo. ¿Qué te llevas de cada formato?
Keiz: Siempre me gusta que todos los libros que escribo sean un poco autoconclusivos en el sentido de que siento que cuando empiezas un libro y acabas un libro, como que por lo menos una parte de la historia me gusta que se cierre. Siento que tienes que quedarte siempre al final de un libro con la sensación de: «Vale, puedo seguir leyendo porque esta cosa que igual aún no me han contado me interesa mucho, pero he llegado a un punto estable o por lo menos he llegado a un punto que me ha merecido la pena leerme este libro en sí mismo». Eso me gusta bastante cuando leo y también cuando escribo. Pero sí que es verdad que también me gustan mucho los mundos que creo y me gusta mucho volver a escribir cosas en los mundos que creo, y eso lo seguiré haciendo.
Idae: Pues qué ganas de leer más. Por ahora tenemos Noche Púrpura, lo demás ya llegará, esperemos que más pronto que tarde, pero cuando tenga que ser. Y muchas gracias por estar por aquí.
Keiz: Muchas gracias a ti por invitarme a charlar contigo.
