Reseña de Fortaleza de espinas, de T. Kingfisher

Fortaleza de espinas es una novela corta, oscura y envolvente. También es un retelling de La Bella Durmiente, uno poco ortodoxo y absolutamente fascinante.
La historia original —popularizada por Charles Perrault y los hermanos Grimm, y más tarde adaptada por Disney— nos cuenta cómo una princesa es maldecida al nacer y, a los quince años, cae en un sueño eterno hasta que la despierta un príncipe al besarla (cosa que es bastante turbia desde varios puntos de vista, pero los hermanos Grimm tienen un buen historial de meter elementos grotescos en sus historias, aunque Disney se esfuerce en eliminarlos o camuflarlos como elementos hermosos).
A grandes rasgos, la premisa de Fortaleza de espinas podría parecer la misma. Pero si te acercas a esta novela esperando una versión tradicional, te llevarás un buen chasco.
¿De qué va Fortaleza de espinas?
Sí, los elementos principales de La Bella Durmiente están ahí (salvo el famoso beso). Sin embargo, el punto de vista cambia por completo y con él, la historia.
Aquí el foco se pone en el hada madrina que, en el cuento original, lanza la maldición. La autora se preguntó: «¿para qué atraparía uno a alguien en una fortaleza de espinas?». Y, a partir de esa pregunta, construye una narración donde el bien y el mal dejan de ser categorías claras.
En esta versión de la historia se habla de soledad, de pertenencia, de belleza y de miedo.
El hada madrina, la princesa, el caballero y demás
La protagonista de este cuento, Sapita, es alguien con quien es muy fácil empatizar, pese a lo corto que es el relato. Ella es un bebé cambiado; es decir, una humana que fue raptada y substituída por otra al nacer y creció en el mundo de las hadas. Este hecho define bastante su forma de ser, al haber pasado toda su vida luchando silenciosamente por encontrar su lugar en el mundo.
Me encantan los sutiles paralelismos que introduce la autora con la historia original, como la figura de la rana. En la historia de los hermanos Grimm es una rana quien da inicio a la trama, mientras que en Fortaleza de espinas nuestra protagonista es también una rana (aunque no solo).
También tenemos una princesa, una que es tan malvada como desubicada, a la que detestas y por la que sufres.
El caballero de esta historia tampoco se rige por el prototipo de príncipe al rescate. Al contrario: es un señor bastante normal, con tantos defectos como virtudes y demasiado sensato para desenvainar su espada a la primera de cambio. No es un héroe, pero sí alguien indispensable, quien da ese empujón que a veces uno necesita para enfrentarse a sus miedos.
Y, por supuesto, tenemos a seres feéricos de todo tipo, todos ellos con maldad y bondad mezclados, de forma que no son lo uno ni lo otro, que sencillamente son, y dependiendo de cómo los mires los verás de una forma u otra.
Magia blanda como ambientación
La magia de este cuento tiene un carácter oscuro, casi perverso, mostrando la muy fina frontera entre una bendición y una maldición. Es esto, de hecho, lo que ha llevado a nuestra protagonista a la situación de partida.
Como en todas las historias de T. Kingfisher, la magia es blanda, no tiene normas claras, pero se intuye lo que puede hacer y es un elemento de ambientación inmersiva que deja claro el tipo de mundo en el que sucede la historia.
En resumen
Si te apetece leer un cuento de hadas oscuro, no lo dudes. Si no te apetece, a otra cosa, mariposa.
