Reseña de Monje y robot, de Becky Chambers

A veces me asaltan preguntas que se quedan a vivir en mi cabeza un buen rato: ¿Es lo que hago lo que me da valor? ¿Tendría valor aunque no hiciera nada? ¿Qué es lo que aporta valor, y a quién?
Después de darle mil vueltas, puede que encuentre una respuesta que me calme; puede que la inquietud me gane y abandone la búsqueda. Y otras veces puede que simplemente me distraiga con algo que en ese momento me parece más interesante, como observar a un pato hundir la cabeza en el río. Si ahora mismo te apetece sentarte a conversar con alguna pregunta existencial, o simplemente escuchar reflexiones sensatas y originales sobre ellas, bienvenida al mundo de Monje y Robot.
¿De qué va Monje y Robot?
Bajo este título se esconde una bilogía de novelas cortas (Salmo por quienes se construyeron en la naturaleza y Plegaria por la timidez de los árboles) que a menudo encontrarás en un solo volumen.
Estamos ante una historia de cozy sci-fi. Es una historia amable sobre encontrar tu lugar en el mundo, pero no te equivoques: es, con diferencia, el libro más reflexivo que ha pasado por mis manos últimamente. No busca ser ligero; busca ser profundo. Si quieres algo cozy y más "aireado", te recomendaría La tienda de hechizos o El café de las leyendas, pero si lo que buscas es una lectura que te abra caminos, quédate aquí.
El mundo que aprendió a respirar
La historia nos sitúa en una utopía donde los robots ganaron consciencia y, en lugar de rebelarse con violencia, simplemente decidieron dejar atrás a los humanos para vivir en la naturaleza. Los humanos, que estuvieron a punto de destruir el planeta, lograron reconducir su camino y ahora viven en equilibrio, respetando la naturaleza salvaje sin interferir en ella.
Los personajes
En este escenario conocemos a Dex, une monje que se plantea qué quiere hacer con su vida, y a un robot que ha sido enviado con una misión sencilla y a la vez imposible: descubrir qué necesitan los humanos.
- Dex: un día despierta echando de menos el sonido de los grillos. Aunque su vida es "racionalmente perfecta", siente que se ahoga. Cambia de profesión para ser une monje del té mientras busca un propósito y, en su ruta por los caminos, se topa con Onfalina, la robot.
- Onfalina: Es objetiva, curiosa y directa. Sus conversaciones con Dex guían toda la trama y juntas, nos ofrecen dos perspectivas, tan propias como interesantes, del mismo mundo y las mismas questiones.
Un libro sobre un viaje, y un libro para viajar
Lo más potente de este libro son las reflexiones que se dan mientras las protagonistas exploran el mundo. Te invitan a darle vueltas a tus propios objetivos y emociones, a replantearte tu visión del mundo que nos rodea.
Infusión para acompañar la lectura
Como no podía ser de otra manera leyendo a une monje del té, esta lectura pide una taza caliente entre las manos. Aunque mi favorito suele ser el black thai tea, para esta ocasión he hecho yo la mezcla que me ha acompañado en cada página:
Menta y regaliz.
Te recomiendo jugar con las proporciones. A mí me gusta poner la misma cantidad de ambas y dejarlas infusionar unos cinco minutos (menos si me gana la impaciencia, más si me la olvido en la cocina). Es una mezcla que, como el libro, deja un poso dulce y persistente.
Resumiendo
Si buscas una pausa y estás en modo introspectivo, lee Monje y Robot. Si buscas acción y giros de guion, a por otra historia.
